- Visitas: 13
Comentario Breve
El Estigma Social que envuelve a los Trastornos de Personalidad
Volumen XXX, Edición 3, Setiembre - Diciembre 2026
Publicación: 30-09-26
DOI: https://doi.org/10.55139/AUPG9745
APA (7ª edición)
Rojas-Chacón, L. (2026). El Estigma Social que envuelve a los Trastornos de Personalidad. Crónicas Científicas, 30(3), 4–7. https://doi.org/10.55139/AUPG9745.
Vancouver
Rojas-Chacón L. El Estigma Social que envuelve a los Trastornos de Personalidad. Crónicas Científicas. 2026;30(3):4-7. doi:10.55139/AUPG9745.
Laura Rojas Chacón
Departamento de Enfermería, Investigación, Clínica Bíblica, San José, Costa Rica.
Licenciada en Psicología, Universidad Hispanoamericana, San José, Costa Rica.
Introducción
El Manual estadístico de Trastornos Mentales (DSM-5 TR), describe los trastornos de personalidad como patrones permanentes de comportamiento que se apartan de manera acusada de la expectativa cultural del individuo. Se caracterizan por ser patrones inflexibles, estables a lo largo del tiempo. Causan malestar clínico significativo, deterioro funcional generalizado social o laboral (1).
Son síndromes con conjuntos de rasgos de patrones persistentes sobre formas de percibir, relacionarse, pensar sobre el entorno, o sobre uno mismo, que son desadaptativos y que causan deterioro funcional significativo en el individuo. Caracterizan a los sujetos por reacciones de impulsividad, baja tolerancia a la frustración, labilidad emocional, comportamientos temerarios, dificultad para entablar relaciones interpersonales, inducir dinámicas de relaciones disfuncionales con otros, afectaciones en su vida familiar y demás actividades sociales; con una calidad de vida deteriorada debido a una deficiente gestión emocional y de manejo de relaciones (2).
Las personas con estos trastornos usualmente tienen poca capacidad para adaptarse a condiciones de estrés o ante situaciones que representen dificultades para su estabilidad emocional. Suelen ser rígidas, utilizan sus mismas herramientas de afrontamiento sin posibilidad de cambios, lo cual incrementa su vulnerabilidad y estrés, ya que repiten secuencias de conductas a pesar de no tener respuestas positivas (3).
La dinámica de los trastornos de personalidad está influenciada de manera egosintónica en sus manifestaciones, por ende, se convierte en una limitada consciencia de la enfermedad por parte del individuo. La inflexibilidad cognitiva restringe cualquier tipo de modificación proactiva de la conducta, lo que retrasaría tratamientos y atención psicoterapéutica, ya que los conflictos normalmente están vinculados a relaciones interpersonales, sociales o laborales, no intrínsecamente a conductas disfuncionales. Las características de un trastorno de personalidad se pueden observar de inicio temprano en la adolescencia, pero no se pueden diagnosticar hasta entrada la adultez temprana de la persona, antes de esto, lo que se observa, son rasgos de personalidad (4).
La causa de los trastornos de la personalidad se relaciona con el medio ambiente del individuo y su carga genética, algunas personas nacen con predisposición en sus genes para estos trastornos, y otros individuos debido a situaciones traumáticas, vivencias sociales, ambientales, experiencias, estrés o circunstancias determinadas en sus etapas de desarrollo generan tendencia para la aparición de dichos síndromes (4).
Estos trastornos en términos generales son percibidos bajo una intencionalidad del autor, atribuyendo una acción voluntaria a su conducta disruptiva para los preceptos de la cultura, esto radica en que la sociedad carece de la educación apropiada para valorar estas conductas como rasgos patológicos, así mismo, se juzga al individuo y se origina el prejuicio, generando traumas, barreras, y ciclos que etiquetan y aíslan a la persona (5).
Por consiguiente, la raíz de este estigma se origina en la visualización de las personas sobre los síntomas de los pacientes, ya que estos trastornos no presentan síntomas clínicos convencionales, por el contrario, parecen ser simples conductas disruptivas de manipulación, ejercidas a consciencia. Lo anterior, genera un juicio moral, una inconformidad, con reacciones de hostilidad, donde se empieza a calificar a la persona como “peligroso”, “manipulador”, “resistente a tratamiento”, esto penetra en los individuos y procura aún más los estereotipos sociales (6).
Referencias
1. Widiger TA, Smith MM. Personality Disorders: Current Conceptualizations and Challenges. Ann Rev Clin Psychol. 2026;22. doi.org/10.1146/annurev-clinpsy-081423-030513
2. De Salve F, Rossi C, Gioacchini E, Messina I, Oasi O. Dropout in Psychotherapy for Personality Disorders: A Systematic Review of Predictors. Clin Psychol Psychother. 2025;32(1):e70080. doi: 10.1002/cpp.70080
3. Tesselaar DRM, Schellekens AFA, Homberg JR, Booij J, Guerrin C. Psychiatric comorbidity in substance use disorders, a systematic review of neuro-imaging findings. Neurosci Biobehav Rev. 2025;177:106325. doi: 10.1016/j. neubiorev.2025.106325
4. García-Alandete J, Ribera-Martínez M. El sentido de la vida en personas diagnosticadas con trastorno de la personalidad: una revisión sistemática. Escritos Psicól. 2025;18(1):37–47. doi: 10.24310/escpsi.18.1.2025.20248
5. Carranza Gangotena DF, Suárez López BW, Zurita Cevallos PA, López Hurtado JP, Pérez Sandoval SV. Trastornos de personalidad en estudiantes técnicos superiores: un análisis comparativo entre hombres y mujeres. Rev Ecuat Psicól. 2025;8(22):159-176. doi: 10.33996/repsi.v8i22.187.
6. Grenyer BFS, Lucas S, Barr KR, Finch A, Denmeade G, Day NJS. A randomized controlled trial of a peer and clinician led group program for borderline personality disorder. Psychother Res. 2026;36(3):443-454. doi: 10.1080/10503307.2025.2498430.
7. López García A, Mata Martín JL, De los Santos Roig M, Robles Ortega H. Estigma hacia los trastornos mentales en estudiantes universitarios de ciencias de la salud. Maskana. 2025;16(2):97–112. doi: 10.18537/ mskn.16.02.06
8. Valdivieso Jiménez G. El estigma y el impacto de la cultura en los trastornos de personalidad. Rev Latinoam Personalidad. 2020;1(2):48-55. Disponible en: revistalatinoamericanadelapersonalidad.org
9. Jourdan J, Estric C, O’Donoghue B, Chanen A, Schandrin A. Co-occurrence of psychotic disorders and borderline personality disorder: a systematic review and meta-analysis. Psychol Med. 2026;56:e43. doi: 10.1017/ S0033291726103432.
10. Hopwood CJ, Kaurin A, Pincus AL. Revitalizing personality disorder research. J Psychopathol Clin Sci. 2026;135(1):1–8. doi: 10.1037/abn0001064
11. Arnold M, Zimmerman M. Is Chronic Emptiness a Transdiagnostic Suicide Risk Factor? J Pers Disord. 2026;40(3):145-158. doi: 10.1521/pedi.2026.40.3.225.
12. Lau SCL, Quilty LC, Sellbom M, Bagby RM. An evaluation and proposed modifications of personality disorder trait diagnostic sets in the alternative model of personality disorders. Personality Disorders: Theory, Research, and Treatment. 2026;17(1):1-16. doi: 10.1037/per0000757.
13. Huo Y, Dahlenburg SC, Bartsch DR. A systematic review and meta-analysis of the prevalence of borderline personality disorder among men in the general population. Personality Disorders: Theory, Research, and Treatment. 2026;17(2):167–177. doi: 10.1037/per0000756.
14. Bouchard-Boivin M, Hudon A, Godin F, Désilets M, Cailhol L. Treatment of patients with borderline personality disorder in the emergency room: A scoping review. Front Psychiatry. 2026;17:1820717. doi: 10.3389/ fpsyt.2026.1820717.
APA (7ª edición)
Rojas-Chacón, L. (2026). El Estigma Social que envuelve a los Trastornos de Personalidad. Crónicas Científicas, 30(3), 4–7. https://doi.org/10.55139/AUPG9745.
Vancouver
Rojas-Chacón L. El Estigma Social que envuelve a los Trastornos de Personalidad. Crónicas Científicas. 2026;30(3):4-7. doi:10.55139/AUPG9745.
Esta obra está bajo una licencia internacional Creative Commons: Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0)

Realizar búsqueda






