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Comentario Breve
Las Guías ESC 2022 en Cardio-Oncología: Comentario y Perspectivas sobre su Aplicación Clínica en la Atención Integral del Paciente Oncológico
Volumen XXIX, Edición 2, Mayo - Agosto 2025
DOI: https://doi.org/10.55139/JMSD6082
Juliana Salas Segura
Médico Cardiólogo, Servicio de Cardiología. Hospital Clínica Bíblica, San José, Costa Rica.
Esteban Zavaleta Monestel
Jefatura de Investigación. Hospital Clínica Bíblica, San José, Costa Rica.
Facultad de Farmacia, Universidad de Iberoamérica, San José, Costa Rica.
La cardio-oncología representa actualmente un componente esencial dentro de la atención integral del paciente con cáncer. Los avances terapéuticos en oncología, aunque han mejorado significativamente la supervivencia, han traído consigo un aumento en las complicaciones cardiovasculares relacionadas con el tratamiento, lo que exige un abordaje interdisciplinario coordinado. En este contexto, las Guías de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) publicadas en 2022 constituyen el primer documento oficial europeo que sistematiza la prevención, detección y manejo de la toxicidad cardiovascular asociada a terapias oncológicas, ofreciendo un marco práctico para su integración en la clínica diaria.
Este comentario tiene como objetivo destacar los aspectos más relevantes de dichas guías y reflexionar sobre su aplicabilidad en la práctica clínica, considerando los desafíos y oportunidades que implica su implementación en entornos reales, donde la atención al paciente oncológico es cada vez más compleja y multidisciplinaria.
Las Guías ESC 2022, elaboradas en colaboración con la European Hematology Association (EHA), la European Society for Therapeutic Radiology and Oncology (ESTRO) y la International Cardio-Oncology Society (IC-OS), abordan de manera integral la toxicidad cardiovascular relacionada con tratamientos como antraciclinas, terapias dirigidas (HER2, VEGFi, inhibidores de puntos de control inmunitario), hormonoterapia y radioterapia torácica. Estas recomendaciones suponen un avance crucial al proponer estrategias concretas de prevención primaria, evaluación sistemática de riesgo y protocolos de monitorización durante y después del tratamiento.
Uno de los aportes más destacados es la incorporación de herramientas de estratificación del riesgo basadas en biomarcadores, estudios de imagen cardiovascular y parámetros clínicos, lo que permite adaptar las estrategias de prevención y seguimiento a las características individuales de cada paciente. Este enfoque personalizado facilita la toma de decisiones informadas, minimizando la interrupción de terapias oncológicas y reduciendo el impacto de las complicaciones cardiovasculares en la supervivencia y calidad de vida.
Desde la perspectiva clínica, su aplicación implica una transformación en la organización de los servicios asistenciales. Las guías subrayan la necesidad de equipos de cardio-oncología formados por especialistas en cardiología, oncología, hematología, radioterapia y medicina interna, lo que plantea desafíos operativos, especialmente en centros donde estos recursos aún son limitados. Sin embargo, su implementación progresiva resulta indispensable para garantizar la seguridad cardiovascular sin comprometer la eficacia de los tratamientos oncológicos.
Otro punto clave que destaca el presente comentario es la importancia de los programas de seguimiento a largo plazo en los sobrevivientes de cáncer, dada la evidencia creciente de toxicidades cardiovasculares tardías que pueden aparecer años después de finalizado el tratamiento. Las recomendaciones proponen esquemas de vigilancia periódica que deben ser incorporados en los programas de atención de pacientes oncológicos, no solo en centros especializados, sino también en el ámbito de la atención primaria y de los servicios de medicina interna.
La aplicabilidad de estas guías trasciende las fronteras de la cardiología y la oncología, ya que los internistas, médicos de familia y otros especialistas se enfrentan con frecuencia a pacientes oncológicos con comorbilidades cardiovasculares. Por tanto, su difusión y adopción deben contemplar estrategias de capacitación dirigidas a todo el personal de salud involucrado en la atención integral del cáncer.
En conclusión, las Guías ESC 2022 en cardio-oncología representan una herramienta fundamental para optimizar el manejo de los pacientes con cáncer, incorporando la dimensión cardiovascular en cada etapa de su atención. Si bien su aplicación enfrenta desafíos logísticos y organizativos, su adopción progresiva es esencial para reducir la carga de toxicidad cardiovascular y mejorar los resultados clínicos. Este comentario pretende ser un llamado a los profesionales de todas las especialidades médicas a familiarizarse con estas directrices y trabajar de manera coordinada en la implementación de una atención cardio-oncológica integrada, centrada en el paciente.
Referencias
1. Lyon AR, López-Fernández T, Couch LS, Asteggiano R, Aznar MC, Bergler-Klein J, et al. 2022 ESC Guidelines on cardio-oncology developed in collaboration with the European Hematology Association (EHA), the European Society for Therapeutic Radiology and Oncology (ESTRO) and the International Cardio-Oncology Society (IC-OS). Eur Heart J. 2022;43(41):4229-4361. doi:10.1093/eurheartj/ehac244.
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