Edición XIV Enero - Abril 2020


Revisión bibliográfica

Osteomielitis aguda hematógena en el paciente pediátrico: revisión de la literatura
Acute hematogenous osteomyelitis in the pediatric patient: literature review


Osteomelitis aguda hematógena


Dra. Paulina Araya Castillo
Médico general. Licenciatura en Medicina y Cirugía. Universidad de Ciencias Médicas (UCIMED).
Hospital Clínica Bíblica. San José, Costa Rica.
Miembro del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica.
Costa Rica
This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

Dr. Carlos Rodríguez Paredes
Médico general. Licenciatura en Medicina y Cirugía. Universidad de Ciencias Médicas (UCIMED).
Hospital San Vicente Paul. Heredia, Costa Rica. Pasante de Ortopedia y Traumatología.
Miembro del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica.
Costa Rica
This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

Araya-Castillo P, Rodríguez-Paredes C. Osteomielitis aguda hematógena en el paciente pediátrico: revisión de la literatura. Crónicas Científicas. Vol. 14. No. 14. Pág. 60-71 ISSN:2215-5171

Fecha de recepción: 23-10-219
Fecha de aceptación: 02-12-2019


Resumen

La osteomielitis aguda hematógena es una enfermedad infrecuente pero de importancia, debido a su alta morbilidad en el paciente pediátrico. Suele ser causada por S. aureus como principal patógeno, seguido de K. kingae y S. pyogenes. Microorganismos como H. influenzae han ido en disminución gracias a la amplia vacunación contra este patógeno. El diagnóstico suele realizarse mediante historia clínica, examen físico minucioso, laboratorios como PCR y VES (sensibilidad en conjunto de hasta el 98 %) y, en algunos casos, por radiografía o resonancia magnética. El tratamiento de esta patología se basa en antibióticos contra los agentes más comunes y, en caso de ser necesario, se recurre al abordaje quirúrgico, sin embargo, no suele ser necesario en la mayoría de los casos.


Palabras claves

Osteomielitis, osteomielitis aguda, hematógena, pediatría.

Abstract

Acute hematogenous osteomyelitis is an infrequent but salient disease mainly due to its high morbidity in the pediatric patient. More often than not is caused by S. aureus, although K. kingae and S. pyogenes are also frequent etiologies. Microorganisms like H. influenzae continue to decline given to the broad vaccination campaign imposed against it. The diagnosis is largely clinical, with a medical history and physical examination as the cornerstone; though laboratory studies like CRP and ESR play an essential role in diagnosing difficult scenarios and in monitoring the progress of the disease. The combination of these two achieves up to 98 % sensibility. Treatment is primarily based on antibiotic therapy, with some specific cases requiring surgery to speed up the healing process.


Keywords

Osteomyelitis, acute osteomyelitis, hematogenous, pediatrics.


Introducción

Las infecciones de hueso y articulaciones provocan una morbilidad alta en la población pediátrica. Entre ellas, la más frecuente es la osteomielitis aguda hematógena, siendo más afectadas las poblaciones con escasos recursos. Además, es aproximadamente 50 % más frecuente en niños que en niñas (Peltola y Pääkkönen, 2014, p. 352). Tanto una alta sospecha como el inicio de antibioticoterapia son esenciales para un buen resultado. Por lo tanto, el objetivo de esta revisión es resumir las últimas actualizaciones sobre el tema, con el fin de ser una herramienta para el profesional en salud; el enfoque de este trabajo resalta la importancia de la sospecha clínica, el diagnóstico temprano y su manejo adecuado para disminuir así las posibles secuelas de la enfermedad.


Material y métodos

Se realizó una revisión bibliográfica mediante la búsqueda avanzada en PUBMED, Google Scholar, Cochrane Library, Scielo, Scopus, EBSCO como bases de datos para recabar la información electrónica. Durante la investigación, se indagaron publicaciones sobre osteomielitis, cuyos resultados se obtuvieron a partir de palabras clave, tales como osteomielitis, osteomielitis aguda, epidemiología, pediatría, hematógena. Al realizar la búsqueda, se utilizaron los siguientes criterios de inclusión: publicaciones entre el 2005-2019, en idioma inglés, documentación en humanos, relacionados con ciencias de la salud, departamento de Pediatría y Ortopedia. Posteriormente, se excluyeron aquellos artículos no relacionados con pacientes con osteomielitis aguda hematógena. Al finalizar el proceso, los artículos seleccionados se recopilaron, se revisaron y se organizaron para la redacción de este trabajo.


Incidencia

La osteomielitis aguda hematógena es una enfermedad que afecta a niños previamente sanos. La incidencia de osteomielitis es aproximadamente 8 en cada 100 000 niños por año, donde se observa más comúnmente en países de bajos recursos, además de ser 2 veces más frecuente en niños que en niñas. Un 50 % de los casos ocurren en niños menores de 5 años, con un pico de mayor incidencia al año de edad. Frecuentemente, es una lesión solitaria, sin embargo, en neonatos se puede observar multifocal en 22 % de los casos. La osteomielitis concurrente con artritis séptica se ha reportado en un rango entre 3 %-33 % (Yeo y Ramachandran, 2014, p. 1).


Etiología

El microorganismo más frecuentemente involucrado es el Staphylococcus aureus; se pueden cultivar hasta en un 70 %-90% de los casos (Yeo y Ramachandran, 2014, p. 4). También puede aparecer osteomielitis a causa del S. Pyogenes y S. pneumoniae como segundo y tercer lugar en incidencia, respectivamente (Peltola y Pääkkönen, 2014, p. 352). Es importante mencionar que la Salmonella es un patógeno importante en pacientes con drepanocitosis. Haemophilus influenzae era un microorganismo común en los años 1990, sin embargo, debido a la vacunación, su incidencia ha ido disminuyendo (Yeo y Ramachandran, 2014, p. 4). En muchos países a nivel mundial se ha identificado un aumento de MRSA adquirido en la comunidad, con un reporte de aproximadamente 9 %-30 % de los casos. Este tiene un curso más agresivo, con mayor probabilidad de complicaciones, tales como fallo multiorgánico, TVP, embolismo pulmonar séptico, infección multifocal, absceso periosteal, fracturas y progreso a osteomielitis crónica (Yeo y Ramachandran, 2014, p. 4).

Además, cabe mencionar que, entre los organismos gramnegativos, el aumento de infecciones por Kingella kingae ha tomado gran importancia en los pacientes pediátricos. Es un patógeno común, que coloniza el tracto respiratorio y se ha observado hasta un 95 % de los casos en pacientes menores de 3 años (Yeo y Ramachandran, 2014, p. 4).

Aproximadamente, en 55 % de los casos no se logra identificar el agente causal en cultivos, por lo cual muchas veces el tratamiento empírico es lo indicado en estos pacientes, dependiendo de la incidencia, la edad y la sensibilidad local de ellos (Yeo y Ramachandran, 2014, p. 4).


Patogénesis

La osteomielitis es una inflamación del hueso causada por un microorganismo piogénico. La mayoría de los casos tienen origen hematógeno, algunos por tejido circundante infectado o inoculación directa por trauma o cirugía previa. La vía hematógena es la más común, suele afectar con frecuencia los huesos largos como tibia o fémur (Yeo y Ramachandran, 2014, p. 1). La infección suele localizarse en la metáfisis, donde el flujo sanguíneo es rico pero lento. En huesos largos donde la metáfisis es intracapsular, como en el hombro, el tobillo, el codo, la cadera, la infección suele extenderse al espacio capsular, por lo cual es más frecuente la artritis séptica asociada.


Factores de riesgo

Hasta un 50 % de los pacientes no tienen factores de riesgo, mientras que el trauma leve se reporta en un 30 %. Los pacientes inmunocomprometidos son, generalmente, más susceptibles a infecciones, al igual que los recién nacidos prematuros. Los pacientes con diagnóstico de drepanocitosis sufren un riesgo elevado de osteomielitis por Salmonella, sin embargo, este es menos común que las crisis vasooclusivas. Ambas patologías son difíciles de diferenciar, debido a que presentan fiebre, dolor en extremidad y edema con restricción del movimiento, por lo cual se brinda tratamiento empíricamente (Yeo y Ramachandran, 2014, p. 1).


Manifestaciones clínicas

La osteomielitis en niños tiene un inicio insidioso, suele ser un paciente con fiebre, signos localizados como edema, dolor y limitación de movimiento o pseudoparálisis de la extremidad afectada. Hay que tomar en cuenta que, en neonatos, los síntomas son inespecíficos, por lo que su diagnóstico es más difícil (Saavedra-Lozano et al., 2017, p. 790). Los huesos comúnmente afectados son los largos: el fémur un 36 % y la tibia un 33 % (Faust, Clark, Pallett y Clarke, 2012, p. 545). La siguiente tabla resume los síntomas por edad del paciente.

El diagnóstico diferencial de dolor óseo en niños incluye trauma, malignidad y el infarto de hueso en pacientes con enfermedad de células falciformes (Saavedra-Lozano et al., 2017, p. 790).

Tabla 1. Sintomatología por edad
Clínica osteomielitis por edad y localización

Sintomas de osteomielitis

Elaboración propia con base en Saavedra-Lozano et al. (2017.)


Complicaciones

Los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de las complicaciones son un diagnóstico tardío, corta duración de la antibioticoterapia y edad temprana al momento de la enfermedad inicial. Si el control de estos factores de riesgo es correcto, la osteomielitis tiende a ser una enfermedad de pronóstico favorable. Se debe considerar la localización, la afección articular, la duración de síntomas y el agente patológico, ya que son factores influyentes en la evolución de la enfermedad. Si el manejo no es adecuado, las complicaciones pueden ser importantes y de gran severidad para los pacientes (Gutiérrez, 2005, p. 787).

Hasta en un 30 % de los pacientes pediátricos se puede observar trombosis venosa profunda (TVP) y el tromboembolismo pulmonar (TEP). Además, pueden presentarse rigidez en las articulaciones, acortamiento de las extremidades, dislocación (aguda en neonatos) y necrosis avascular de la epífisis afectada (Faust et al., 2012, p. 551). La recurrencia de infección ocurre en aproximadamente el 5 % de los casos (Gutiérrez, 2005, p. 787).

La osteomielitis crónica es una de las complicaciones más importantes de la OHA, ya que es muy difícil de erradicar solo con antibioticoterapia y suele ser necesario combinar tratamiento quirúrgico agresivo para curar completamente la enfermedad. Esta se desarrolla aproximadamente en menos del 5 % de los pacientes después de una infección hematógena aguda con tratamiento adecuado, pero su incidencia aumenta hasta en un 30 % si su tratamiento no fue correcto (Gutiérrez, 2005, p. 787).

Según Gutiérrez (2005), un estudio comparó la evolución clínica en infecciones causadas por SAMS y SAMR, en el cual no se evidenció una diferencia significativa en el resultado final de estas, sin embargo, los pacientes que experimentaron una evolución tórpida, con picos de fiebre de mayor duración, hospitalización prolongada y mayor predisposición a complicaciones, eran más propensos a estar infectados por un SAMR con genes que codifican la leucocidina Panton-Valentine (PLV) (Gutiérrez, 2005, p. 787).


Diagnóstico

El diagnóstico y el seguimiento de las infecciones osteoarticulares pediátricas comienzan con una evaluación clínica. La atención se dirige a los síntomas y signos locales, como sensibilidad, hinchazón, eritema, dolor intenso y persistente con movimiento restringido de la extremidad afectada, al igual que síntomas generales como fiebre (generalmente de inicio brusco), malestar o rechazo de alimentos (Saavedra- Lozano et al., 2017, p. 790).

Es importante considerar los diagnósticos diferenciales como la sinovitis transitoria, la artritis reactiva, la artritis reumatoide juvenil, tumores como el sarcoma de Ewing, tuberculosis ósea y traumatismos, ya que pueden simular clínicamente una infección séptica (Pääkkönen, Kallio, Kallio y Peltola, 2009, p. 864). Los marcadores de laboratorio han sido de gran utilidad para el diagnóstico y seguimiento de la enfermedad, actualmente los más utilizados son la velocidad de eritrosedimentación (VES) y la proteína C reactiva (PCR). En el 2009, Pääkkönen et al. (2009) describen un estudio realizado a 265 pacientes pediátricos entre 3 meses a 15 años de edad con cultivos positivos por bacterias. La sensibilidad para detectar una infección osteoarticular bacteriana en estos pacientes al ingreso hospitalario fue de un 94 % y 95% para VES y PCR respectivamente, pero se demostró que al combinarlos la sensibilidad aumentaba a un 98 %, lo cual indica que es recomendable la toma de ambos marcadores. El mismo estudio recomienda que para el seguimiento se favorezca el uso de la PCR, pues esta se normaliza en 10 días, en comparación con la VES, que lo hace en 24 días, lo cual implica una clara ventaja para monitorizar al paciente de una manera efectiva, además de ser un estudio de bajo costo, rápido y de alta efectividad (Pääkkönen et al., 2009, p. 861).

Los estudios de imagen son un pilar fundamental para el diagnóstico y el manejo de una osteomielitis, ya que pueden aportar datos importantes como la ubicación de la infección, si es multifocal, si hay colecciones drenables y si hay signos de mal pronóstico, como un absceso subperióstico extenso o isquemia de la médula ósea (Jaramillo, Dormans, Delgado, Laor y St. Geme, 2017, p. 632). Estos se clasifican de la siguiente forma

  • Radiografías simples: A menudo no evidencian ninguna anormalidad en la fase temprana de infección, puesto que la reacción perióstica aparece aproximadamente a partir de los 10 días, las lesiones líticas se ven a partir de las 2 semanas, y los secuestros, aproximadamente a las 3 semanas de evolución. Sin embargo, son útiles para excluir otras condiciones como fracturas o malignidad (Yeo y Ramachandran, 2014, p. 3).
  • Ultrasonido: Se pueden realizar de manera rápida y se utiliza principalmente para visualizar colecciones subperiósticas, no obstante, es operador dependiente (Faust et al., 2012, p. 548).
  • Resonancia magnética: Es tan sensible como una gammagrafía, detecta cambios tempranos, puede diferenciar entre una OHA de una OC, es el estudio de elección en vértebras, pero es poco específica (Faust et al., 2012, p. 548).
  • Gammagrafía ósea Tc 99: Es un estudio muy sensible, pero pierde especificidad en las primeras 48 horas; es muy útil en el diagnóstico de enfermedad multifocal (Faust et al., 2012, p. 548).

Manejo

Tratamiento antibiótico

El tratamiento de la osteomielitis aguda se debe iniciar de forma empírica antes de que se conozca el agente causal y su patrón de resistencia (Peltola y Pääkkönen, 2014, p. 353). No existe un consenso sobre qué antibiótico usar, su duración y la vía por la cual debe ser administrado, sin embargo, se recomienda el uso de los siguientes protocolos según la edad del paciente:

  • Recién nacidos: Cefotaxima intravenosa: < 7 días: 50 mg/kg/12 horas; 7-21 días: 50 mg/kg/8 horas (Faust et al., 2012, p. 550).
  • Menores de 5 años: Cefuroxime intravenosa 50 mg/kg/8 horas (Faust et al., 2012, p. 550).
  • Mayores de 5 años: Cloxacilina intravenosa 50 mg/kg/6 horas o clindamicina 10 mg/ kg/6 horas hasta un máximo de 675 mg por dosis /6 horas (Faust et al., 2012, p. 550).

Una vez ajustada según el antibiograma, la terapia antibiótica debe ser suministrada en altas dosis y de manera prolongada (4 a 6 semanas aproximadamente) (Peltola y Pääkkönen, 2014, p. 357).

Los pacientes hospitalizados y dados de alta para completar un curso de terapia con antibióticos por vía oral, no muestran una tasa más alta de fracaso del tratamiento en comparación con quienes recibieron toda su terapia con antibióticos a través de la vía periférica endovenosa (VPE). Según la edad, se recomienda (Peltola y Pääkkönen, 2014, p. 355):

  • Recién nacidos: Mínimo 14-21 días de tratamiento intravenoso, realizar el cambio a la vía oral solo si el paciente se encuentra afebril y sin datos de dolor por al menos 24 horas y la PCR es menor de 20 o si disminuyó ⅔ de su valor más alto (Faust et al., 2012, p. 550).
  • Mayores de 3 meses: Se puede realizar el cambio a vía oral después de 48 horas si el paciente se encuentra afebril y sin datos de dolor por, al menos, 24 horas y la PCR es menor de 20 o si disminuyó ⅔ de su valor más alto (Faust et al., 2012, p. 550).

En la tabla 2 se muestran los antibióticos más relevantes:

Los betalactámicos son los fármacos de elección para los casos de osteomielitis por K. kingae, así como para aquellos por S. pyogenes o S. pneumoniae (Peltola y Pääkkönen, 2014, p. 355). Para controlar los síntomas que produce la patología, como la fiebre o el dolor, los AINES pueden ser una buena opción (Peltola y Pääkkönen, 2014, p. 355).

Tabla 2. Antibióticos usados en el tratamiento de osteomielitis

Antibióticos usados en el tratamiento de osteomielitis

Fuente: Elaboración propia con base en Peltola y Pääkkönen (2014).

Rol quirúrgico

El tratamiento conservador es efectivo hasta en el 90 % de los casos de osteomielitis aguda si se diagnostica temprano y se aborda de manera eficiente. La indicación de tratamiento quirúrgico no se ha definido de manera clara al día de hoy, no obstante, se podría plantear una intervención quirúrgica para drenaje de abscesos, fracaso de antibioticoterapia o si se diagnostica una artritis séptica por contigüidad (Peltola y Pääkkönen, 2014, p. 357).


Pronóstico

La osteomielitis aguda hematógena en niños es una patología donde, si el reconocimiento es temprano y su debido tratamiento es oportuno, se asegura un excelente resultado. Sin embargo, la enfermedad está en constante investigación, debido a que las prácticas de inmunización y los patrones de resistencia bacteriana exigen la constante vigilancia epidemiológica para su adecuado manejo (Yeo y Ramachandran, 2014, p. 5).


Conclusiones

El microorganismos S. aureus sigue siendo el primer agente causal de las infecciones osteoarticulares y el diagnóstico oportuno de esta patología aún representa un reto. Siempre que se presente alguno de los síntomas mencionados por edad en un paciente pediátrico, el médico debe considerar la osteomielitis entre sus diagnósticos diferenciales. El tratamiento oportuno es lo que asegura una evolución médica satisfactoria y una disminución del riesgo de complicaciones. Es importante realizar los estudios necesarios, siempre y cuando se disponga de ellos, por ejemplo, la PCR y VES al inicio y radiológicos para su adecuado manejo. 


Referencias bibliográficas

Faust, S., Clark, J., Pallett, A. y Clarke, N. (2012). Managing bone and joint infection in children. Archives Of Disease In Childhood, 97(6), 545- 553. doi: 10.1136/archdischild-2011-301089

Gutierrez, K. (2005). Bone and Joint Infections in Children. Pediatric Clinics Of North America, 52(3), 779-794. doi: 10.1016/j.pcl.2005.02.005 Jaramillo, D., Dormans, J., Delgado, J., Laor, T. y St Geme, J. (2017). Hematogenous Osteomyelitis in Infants and Children: Imaging of a Changing Disease. Radiology, 283(3), 629- 643. doi: 10.1148/radiol.2017151929

Pääkkönen, M., Kallio, M., Kallio, P. y Peltola, H. (2009). Sensitivity of Erythrocyte Sedimentation Rate and C-reactive Protein in Childhood Bone and Joint Infections. Clinical Orthopaedics And Related Research®, 468(3), 861-866. doi: 10.1007/s11999-009-0936-1

Peltola, H. y Pääkkönen, M. (2014). Acute Osteomyelitis in Children. New England Journal Of Medicine, 370(4), 352-360. doi: 10.1056/ nejmra1213956

Saavedra-Lozano, J., Falup-Pecurariu, O., Faust, S., Girschick, H., Hartwig, N., Kaplan, S., Lorrotm M., Mantadakis, E., Peltola, H., Rojo, P., Zaoutis, T. y LeMair, A. (2017). Bone and Joint Infections. The Pediatric Infectious Disease Journal, 36(8), 788-799. doi: 10.1097/inf.0000000000001635

Yeo, A. y Ramachandran, M. (2014). Acute haematogenous osteomyelitis in children. BMJ, 348(66), 1-8. doi: 10.1136/bmj.g66 


Versión Impresa

Descargar PDF



Esta obra está bajo una licencia internacional Creative Commons: Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0)

Creative Coomons

Comments powered by CComment

La revista es una publicación cuatrimestral que circula en el primer mes de edición, que enlaza a todos los profesionales en ciencias de la salud del país y la región centroamericana, divulgando el quehacer científico e impulsando el conocimiento humano.

ISSN: 2215-5171

 

Contacto Crónicas Científicas

Creemos en la innovación que transforma las ideas en VIDA. Por ello ponemos a su servicio nuestros contactos para que podamos construir canales para comunicarnos en forma directa.

Escríbanos

Somos gente dedicada a la vida, nos esforzamos todos los días por cumplir con estándares nacionales e internacionales para garantizar los servicios médicos de calidad y nuestro compromiso con el ambiente.

Visite nuestro sitio web

 

Instituto Parauniversitario ASEMECO

El Instituto Parauniversitario ASEMECO es parte de la visión del Hospital Clínica Bíblica donde se destacan la enseñanza y la investigación médica, como elementos fundamentales para el bienestar social. Conozca la oferta académica.

Visite nuestro sitio web